La dama tóxica

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La Noche del 19 de febrero de 1994, Gloria Ramírez, una mujer de 31 años, ingresó a la sala de emergencia del Hospital General de Riverside por complicaciones asociadas a un cáncer de cuello uterino avanzado.

Gloria Ramírez, apodada en el hospital como “la Dama Tóxica”.

Los médicos la recibieron desorientada, con el ritmo cardíaco y su respiración acelerados. Debido a su condición frágil por el cáncer actuaron con la mayor rapidez posible suministrándole sedantes para estabilizar su corazón, pero Ramírez no respondía a los medicamentos.

Llegado el momento no les quedaba más remedio que utilizar el desfibrilador. En ese momento el personal médico notó que una capa aceitosa cubría su pecho y les pareció captar un olor a ajo proveniente de su boca.

Algunos de los asistentes al inusual evento comenzaron a sentir malestar debido a los efluvios que emanaba la “Dama Tóxica” y la primera en desmayarse fue Susan Kane, enfermera encargada en realizar la extracción de la sangre ya que durante el proceso la sala se inundó con un fuerte olor a amoníaco, además de que el fluido que salía de las venas de Ramírez contenía unas particulas amarillentas desconocidas.

Al poco de Kane le siguió Julie Gorchynski, médico residente que recibió la jeringuilla en sus manos, que sintió nauseas y aturdimiento hasta que desvaneció, e incluso la terapista respiratoria que atendía a Ramírez, Maureen Welch, compartió la misma suerte de sus compañeros de trabajo.

Durante su recuperación, Susan Kane, comentaba los extraños síntomas de la mujer que llegó al hospital.

Los desmayos y dificultades de salud se extendieron en todo el hospital. Ahora, no solo Ramírez estaba siendo vigilada por el personal médico, sino además las personas que se encontraban cuidándola. Entre otros trabajadores del hospital y pacientes que comenzaron a sentirse mal.

Nadie comprendía lo que sucedía, y por medidas de seguridad, el lugar fue desalojado y sólo unas pocas personas resistieron y continuaron intentando salvar la vida de la mujer.
Desgraciadamente para ella después de 45 minutos de reanimación cardiopulmonar, la “mujer tóxica” murió por obstrucción renal.

Su visita al recinto dejó varias turbulencias y un misterio por resolver. De un total de 23 trabajadores enfermos y cinco hospitalizados por la exposición, Gorchynski fue la más afectada. La médico residente permaneció dos semanas en cuidados intensivos, debido a una serie de complicaciones médicas.
Padeció de pancreatitis, apnea, hepatitis, temblores y de una condición médica con la que el tejido óseo no recibe sangre suficiente por lo que comienza a morir, llamada necrosis vascular.

Al ser ésta una circunstancia excepcional, el cuerpo de la mujer tóxica quedó protegido en un ataúd hermético, y un equipo para el manejo de materiales peligrosos del condado de Riverside llegó en búsqueda de toxinas volátiles o gases tóxicos para detectar la causa del extraño suceso.

Posteriormente la investigación se traspasaría a un equipo de patólogos a fin de resolver el acertijo médico.

Tras unos días finalmente se presentó una hipótesis plausible en la que se afirmaba que Gloria Ramírez pudo haber utilizado dimetil sulfóxido (un disolvente) usado como remedio casero para el dolor. Es vendido en gel y tiene aroma a ajo, lo cual coincidía con la sustancia oleosa que hallaron sobre su pecho y el olor que creían que brotaba de su boca.

Supuestamente el disolvente se acumuló en su organismo debido a la obstrucción renal que a posteriori se convirtió a dimetil sulfona cuando le fue suministrado el oxígeno, hasta que en la desfibrilación, con la ayuda de las descargas eléctricas, se transformó en sulfato de dimetilo, un potente gas venenoso.

Los síntomas de la exposición a este gas parecían encajar perfectamente con los que se presentaron en las inmediaciones: desmayos, nauseas, ardor en la piel y convulsiones. Asimismo, esta hipótesis respondía la razón de los cristales de color amarillento en la sangre de Ramírez, ya que el sulfato de dimetilo se cristaliza a temperatura ambiente.

Entre las numerosas hipótesis que surgieron, contemplaron la posibilidad de que se tratara de un caso de histeria colectiva. Lo cual se desacreditó con lo que se consideró como “la explicación más científica hasta la fecha”. Y aunque de ella derivó un informe sumamente detallado, los familiares de la apodada “mujer tóxica” no estaban de acuerdo con él.

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