El pozo superprofundo de Kola

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El Misterio del Pozo superprofundo de Kola:

En 1989 el canal Trinity Broadcasting Network (una red de radio y televisión cristiana con sede en el sur de California), recogiendo a su vez una historia publicada por la revista científica finlandesa “Ammenusastia” y el diario “Etela Soumen”, publicó una noticia inquietante. Un grupo de científicos de Siberia, dirigidos por un doctor de apellido Azzacov, excavando un agujero de unos 14.4 km de largo en la península de Kola (al noreste de la antigua Unión Soviética), habían encontrado una enorme cavidad subterránea. Intrigados por este inesperado descubrimiento, los científicos hicieron descender un micrófono extremadamente resistente al calor junto con otros dispositivos sensoriales dentro del pozo. Lo que el micrófono captó en la cavidad antes de estropearse por el intenso calor fueron escalofriantes 17 segundos de sonidos, presumiblemente lamentos, llantos, súplicas y gritos de dolor de seres humanos provenientes del interior de la tierra.

El Doctor Azzacov habría informado que en esa cavidad “la temperatura alcanzaba hasta los 1.000 grados centígrados, lo que era más de lo que nosotros esperábamos.
Parece más como un infierno en llamas que se encuentra en el centro de la tierra. El último descubrimiento fue, sin embargo, lo que más nos conmocionó, tanto así que varios científicos tuvieron miedo de continuar con el proyecto.
Tratamos de escuchar los movimientos a cierto intervalo con unos micrófonos ultrasensitivos, los cuales dejamos entrar en el agujero. Lo que escuchamos convirtió nuestra lógica científica en ruinas. Eran, en momentos, unos sonidos débiles, pero a la vez, altos en frecuencia, los cuales pensamos que venían de nuestro propio equipo. Pero después de algunos ajustes, comprendimos que en verdad el sonido venía del interior de la tierra. Apenas podíamos creer lo que nuestros oídos escuchaban. Escuchamos voces humanas, gritando con gran dolor. A pesar de que una voz era perceptible, pudimos escuchar miles, tal vez millones de almas gritando en sufrimiento”.
Tras el impactante descubrimiento, la mitad de los aterrorizados científicos decidieron renunciar al proyecto, aunque posteriormente habrían ocurrido otros hechos espeluznantes. La frase del doctor Azzacov fue tajante… “Esperamos que lo que esté ahí abajo, se quede ahí abajo”.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la noticia comenzó a ser desacreditada, aunque ciertamente se basaba en ciertos hechos verídicos. El Pozo Superprofundo de Kola (KSDB) sí existe en realidad. Es un pozo de 12.262 metros, que fue excavado (de mayo de 1970 hasta 1992) al noreste de la ex Unión Soviética, a unos diez kilómetros de la ciudad de Zapolyarny, en el marco del SG-3, un proyecto de prospección científica del gobierno soviético de la época para profundizar en la corteza terrestre e investigar la litosfera. Los científicos habían logrado penetrar con maquinaria a través de un tercio de la corteza continental báltica, cuyo grosor se calcula en 35 kilómetros, exponiendo a la luz rocas de 2.700 millones de años de antigüedad existentes en el fondo, y otros descubrimientos inesperados, como una gran cantidad de hidrógeno mezclado con el fango que fluía del agujero. El proyecto originalmente pretendía llegar a los 15 kms. de profundidad para analizar la naturaleza de la corteza terrestre, pero los trabajos se detuvieron debido a que la temperatura del fondo del pozo era mucho mayor a la estimada (180º en vez de los 100º que se esperaban).

Pasando los años la historia del “Pozo del Infierno” comenzó a ser desmentida por varios internautas que aseguraron que estaba llena de datos poco fiables, como la misma existencia del doctor Azzacov, personaje del cual no se tienen datos concretos. Además, la “prestigiosa revista” científica finlandesa “Ammenusastia”, al parecer, era en realidad una publicación mensual religiosa de la localidad finlandesa de Levasjoki, que recogió esta leyenda urbana que se fue transmitiendo de boca a boca, y que tuvo su origen, al parecer, en una carta escrita por un grupo de misioneros. Posteriormente, un profesor noruego llamado Åge Rendalen, disgustado con lo que consideraba la credulidad de las masas, confesó que había ayudado a exagerar la historia para ridiculizar al canal de noticias TBN. Rendalen declararía más tarde que el llamado pozo del infierno era “nada más que una leyenda urbana cristiana”. Sin embargo, no son pocos quienes aseguran hoy día que los trabajos en el superpozo de Kola no se detuvieron definitivamente porque las altas temperaturas hacía imposible trabajar a las brocas, sino porque las máquinas habían taladrado en realidad las puertas mismas del infierno.

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